viernes, 26 de marzo de 2021

EN LA MUERTE DE BERTRAND TAVERNIER


Publicado en el Diario de Sevilla 26 de Marzo de 2021

MANUEL J. BERNARDO


Muere un referente generacional en el mundo del cine. Nunca fue el pretencioso de la nouvell vague y es de agradecer. 


Tavernier: la vida, el cine y casi nada más

  • Muere a los 79 años Bertrand Tavernier, director esencial del último cine francés, hombre comprometido y apasionado divulgador de la historia del cine galo y norteamericano.  

Más allá del chiste fácil, a Bertrand Tavernier, fallecido ayer a los 79 años, se le ha mirado siempre de reojo, tal vez porque para la cinefilia de herencia baziniana, nuevaolera y daneyana, que es al fin y al cabo la que maneja el cotarro, las tendencias y dicta los cánones, su condición de artesano, sus opiniones siempre comprensivas y favorables sobre el denostado cine de papá francés de la posguerra, no digamos ya sobre el cine norteamericano, al que dedicó un exhaustivo y voluminoso estudio de referencia junto a Jean-Pierre Coursodon (editado por Akal), lo situaban del lado de los rancios, los conservadores o los enemigos de las políticas autoriales oficiales.

Algunos no le perdonaron nunca su defensa de los guionistas Aurenche y Bost (a los que acudiría en sus primeras películas) o de directores como Autant-Lara, que se habían convertido, en una estrategia mitad sincera, mitad epatante, en esos padres autoritarios y responsables de un cine literario a los que había que matar desde el frente iconoclasta de los jóvenes turcos. Esos mismos que han visto siempre en sus formas, más bien clásicas y hasta cierto punto academicistas, la prolongación natural de sus gustos cinéfilos.  

TAVERNIER VOLCÓ EN SUS PELÍCULAS Y DOCUMENTALES SU PASIÓN POR LA HISTORIA, EL CINE O EL JAZZ

Como recuerda Esteve Riambau, Tavernier tuvo la particularidad de ser uno de los contados críticos que consiguieron escribir tanto en Cahiers du cinéma como en su enemiga Positif, otra muestra más de que su compromiso apasionado con el cine y las películas no parecía responder a grupos, tendencias y frentes, no digamos ya a las derivas políticas de cada uno, como a una mirada filtrada por su propio gusto y una incansable tarea investigadora y divulgativa que, en paralelo a su labor como cineasta, que arrancaba en 1974 con El relojero de Saint-Paul, fructificó en un puñado de libros eruditos (como el dedicado a Continental Films) y en documentales como el reciente Las películas de mi vida (2016), donde repasaba la historia del cine francés de los años 30 a los 60 a partir de una particular selección de autores, títulos y géneros, muchos de ellos fuera del catálogo oficial, entre los que hay un espacio particular para los GremillonDuvivierBeckerMelville o Sautet tantas veces orillados por los Vigo, Renoir, Carné, Bresson, Truffaut o Godard a los que nunca se discute.

Apasionado de la Historia (ahí están sus documentales sobre la Guerra de Argelia o el surrealismo), el cine, el blues y el jazz, a los que dedicó un hermoso documental (Mississippi blues) y su primera película americana, Round Midnight (1986), con la complicidad de Dexter Gordon y Scorsese, Tavernier fue también presidente del Instituto Lumiére en su Lyon natal, donde la tuberculosis le dejó algunas cicatrices de infancia y de donde saldría junto a su familia para instalarse en París e iniciar sus pasos en la crítica literaria (Les lettres françaises) y cinematográfica antes de trabajar como agregado de prensa del productor Georges de Beauregard, que le permite rodar sus dos primeros cortos, Les baisers (1963) y La chance et l’amour (1964). 

Tras los pasos de Chabrol y el gusto por la novela negra y el polar, su primer largo adaptaba a Simenon, mientras que Coup de torchon (1981) hace lo propio con Jim Thompson y sus 1280 almas, que Tavernier sitúa en el África colonial francesa. En ambas encontramos a Philippe Noiret como protagonista, actor fetiche y suerte de alter- ego moral con quien repite en Que empiece la fiesta (1975), El juez y el asesino (1976) y en La vida y nada más (1989), una de sus películas más premiadas y reconocidas, emocionante alegato antibelicista ambientado en la inmediata post-primera guerra mundial, en la que también se desarrolla Capitán Conán (1996).

PHILIPPE NOIRET SUELE INTERPRETAR EN SU CINE A UNA SUERTE DE ALTER-EGO AUTOBIOGRÁFICO Y MORAL

Tavernier quiso viajar al pasado y rendir homenaje a los géneros populares en su cine: a la Francia del XVIII y Felipe de Orleans en Que empiece la fiesta, a la Edad Media en La passion Béatrice (1987), a la serie B y a la reescritura ficcional de la Historia en La hija de D’Artagnan (1994), a las guerras religiosas en la corte del XVI en La princesa de Montpenssier (2010) o la Francia ocupada de la II Guerra Mundial para homenajear a los cineastas de la resistencia en Salvoconducto (2002). También rendirá su particular tributo a Renoir en Une semaine de vacances (1980), pero todos esos viajes no le alejan de su interés por el presente, marcado por el compromiso desde la izquierda moderada: crudo, juvenil y violento en La carnaza (1994); pedagógico y rural en Hoy empieza todo (1999); familiar e íntimo en Daddy nostalgie (1990) o Holy Lola (2004); en clave de crónica policial en Ley 627 (1992); político y satírico en Crónicas diplomáticas (2013). O incluso por un futuro levemente distópico como el de La muerte en directo (1980), parábola sobre la sociedad del espectáculo donde Romy Schneider y Harvey Keytel dirimían su amor a la fuga con la certeza del final.     

miércoles, 24 de marzo de 2021

 

VIAJE AL MANICOMIO (The Loony-Bin Trip)

KATE MILLET. Prólogo de MAR GARCÍA PUIG

SEIX BARRAL. BARCELONA 2019

 

            Kate Millet (1934-2017), es una de las impulsoras del feminismo que se ha impuesto en occidente desde los convulsos años que siguieron al mitificado 1968. “Política Sexual” es el catecismo del movimiento feminista radical, y la revista “Times” la llamó “la Karl Marx del movimiento de las mujeres” dedicándole una de sus portadas. Además fue escultora, fotógrafa, conferenciante, activista del feminismo denunciador del heteropratiarcado, propagandista de todas las causas del progresismo norteamericano. Bisexual, lesbiana militante en sus escritos, relevante su libro “Sita”, intensa descarga emocional tras el suicidio de una de sus amantes. Como tantos ideólogos, creó una comuna campestre para mujeres, Women’s Art Colony Farm, para desarrollar sus ideales feministas y artísticos. A la hagiografía de sus seguidoras (incluída la prologante), hay que oponer el testimonio de su hermana Mallory Millet (Disidencias, Febrero 2018).

 Padeció un trastorno bipolar, experiencia vertida en “Viaje al manicomio”, publicado en 1990, escrito tras su última crisis depresiva a modo de catarsis, tras abandonar la medicación y no sufrir nuevos episodios. Ajuste de cuentas con la psiquiatría institucional, con los efectos secundarios de la medicación (“malditos” Litio y Tioridazina -MELERIL®-), con los procesos de internamiento, pero a la vez haciendo una descripción de sus crisis que supera literariamente de forma abrumadora los motivos de su denuncia. Curioso que también en 1990, William Styron (muy conocido por La decisión de Sophie), publicara un breve libro tras el sufrimiento de un grave trastorno depresivo, en una línea muy diferente a la de Millet. La introspección demostrada en Esa visible oscuridad es una obra maestra en la capacidad de mostrar “literariamente” qué es una depresión, y hacer una denuncia fundada sobre los límites de la fraseología freudiana, muy presente en la psiquiatría norteamericana de aquellos años, aunque también encontró en el Triazolam (Halción®) su demonio particular. Hitos en la envidiable capacidad de los autores anglosajones para hablar de sus miserias en impecables relatos autobiógraficos.

Viaje al manicomio se estructura como una odisea, viaje de una moderna Ulises que quiere imponer su rebelde cordura a un sistema que se empeña en llamarla locura (la locura no era un delito, sino un punto de vista). La antipsiquiatría es su osamenta –sin nombrarla, salvo en el epílogo- y la política, resistencia a un sistema vivido como arbitrario, su encarnadura. No hay conciencia de enfermedad, ni siquiera a posteriori, pero es indudable que tras dejar el Litio indicado en una crisis previa, sufre un episodio maníaco. Hay momentos admirables en el libro: la descripción de un prolongado episodio depresivo previo, con los fantasmas de Janis Joplin, Sylvia Plath y Anne Sexton como guías al Averno que abre su rumiación suicida; la curiosa confesión edípica  (capítulo 15 - I parte), cuyo eco recorre toda la obra; su vibrante descripción de cómo logra librarse de un ingreso en Nueva York…La parte II está ocupada por su ingreso en un manicomio irlandés tras un conflicto con las autoridades de ese país, manicomio que es reflejo añoso de Alguien voló sobre el nido del cuco (1975), una preciosista descripción cargada de realidades y de estereotipos, aún admitiendo una lectura alucinada de su conducta, que ella interpreta relacionada con sus odiados psicofármacos. Las mujeres, como no, se convierten en salvadoras del patriarcado psiquiátrico, logrando quebrar las cadenas manicomiales, permitiéndole reemprender camino a su Itaca soñada. Pero solo le espera el tránsito a un duro episodio depresivo, admirablemente  descrito en la parte III del libro, que la lleva de nuevo al Litio y a pedir ayuda de forma desesperada a la psiquiatría “oficial”, creándose un nuevo enemigo, la Imipramina (TOFRANIL®). Desgarradoras las páginas en las que narra la ruptura legal con su marido, el artista Fumio Yoshimura o la aniquilación de la libido en la relación formal que mantiene con su amante Sophie, cuando la depresión devora sus días y sus noches. Un proceso clásico de “laborterapia” rompe la perversa dinámica de inhibición en que se encuentra,  renaciendo progresivamente el deseo y el futuro.

 En el epílogo nos dice que de nuevo se impone la rebeldía  y con ayuda externa logra dejar los psicofármacos y que su vida vuelve a tener conciencia de plenitud, aunque por lo que dice su bibliografía, a partir de Viaje al manicomio nunca volvió a tener la capacidad creativa que tuvo antes de esa odisea con final feliz. Un libro apasionado y apasionante, que nos ayuda a comprender mejor la agitación emocional que subyace en el psiquismo de un paciente bipolar. Si le quitamos la hojarasca ideológica, se convierte en un buen ejemplo de autobiografía psiquiátrica, que permite entender a través de la (buena) literatura la emocionalidad que estremece a un paciente psiquiátrico.

 MIGUEL ÁNGEL DE UÑA MATEOS 

Publicado en la revista ENCUENTROS nº 63

 

LECTOR VUELVE A CASA. Cómo afecta nuestro cerebro la lectura en pantallas

MARYANNE WOLF

Traducción de MARÍA MAESTRO

DEUSTO  Barcelona 2020

Se encuentra disponible en la Biblioteca Pública de Huesca 

 

 

Maryannne Wolf  es especialista en neurociencia cognitiva, experta en Dislexia, ávida lectora de literatura (desgraciadamente solo anglosajona con algunas gotas de francesa)[1], con doble militancia universitaria en territorios del lenguaje  y de la literatura. Persona ideal para hablar del tema que nos ocupa, el impacto de lo digital sobre la lectura y sus consecuencias. Elije un formato en peligro de extinción, el epistolar (¿dónde hoy, aquellas 18.000 cartas que se conservan de R.M. Rilke?), para llevarnos desde lo neurológico, a lo “confesional”, pedagógico, incluso a lo filosófico y lo político, en una transición fácil, haciéndola eficaz divulgadora de sus tesis. Apoyada en un aparato investigador y bibliográfico apabullante, facilitado por la accesibilidad de notas a pié de página (encomiable trabajo de la traductora). En estos tiempos, la pandemia como acelerador del proceso digitalizador, esperar que no sea la Casandra de un negro futuro, definiéndose “realista y optimista” ante la conciencia que comunicadores, pedagogos, psicólogos y políticos, están adquiriendo sobre la relevancia del problema.

WOLF parte del un principio; “el ser humano no nació para leer. La (…) alfabetización es uno de los logros epigenéticos más importantes del homo sapiens” (junto con la capacidad matemática), que exige una reconfiguración cerebral que fluctúa en función de nuestra capacidad lectora. Diferentes del lenguaje oral, determinado genéticamente, la lectura y la escritura, tienen que aprenderse y sin un plan para la lectura no hay circuito de lectura ideal. Circuito maleable que depende de que se lee (contenido y particular sistema de lectura), como se lee (el soporte) y como se conforma (métodos de instrucción). Gracias a un proceso de seis mil años, dominamos lo que SVEN BICKERT define como lectura profunda, función que propicia la conformación de procesos cognitivos facilitadores del pensamiento crítico, la reflexión personal, la imaginación, la creatividad y la empatía. Una función qué, además de más sabios, nos hace más compasivos y más libres, manteniendo abierto el crecimiento evolutivo de nuestro plástico cerebro. Y que exige  factores para su conformación y consolidación: atención,  memoria  y determinación.

         Y esos tres factores (añadir, el silencio, tan caro en estos tiempos) son los que están en riesgo en el creciente proceso de digitalización. Primera víctima de las pantallas es la atención y la continuidad: tl, dr (too long, didn’t read –demasiado largo, no lo leí-), es la consecuencia de esa fractura. La mente saltamontes (PIPERS) en oposición al ojo tranquilo de WORDSWORTH. Atención insuficiente provoca una incapacidad intrínseca para la comprensión de un texto, dificultando la participación de la memoria funcional como elemento de sedimentación mnéstica[2] (con todos los correlatos afectivos que conlleva). La concreción de un circuito cerebral propio, sustenta la lectura profunda y es lo que hace que el lector sea reflexivo, crítico, capaz para la recreación emocional y sensorial  que provoca el relato, favorecedor de la empatía gracias a  la identificación con los personajes...en suma, lo que conforma a un lector adulto. La memoria es la segunda víctima, por el desprecio que supone tener en un clic un depósito de conocimientos casi infinitos (pero acríticos). Si ya SÓCRATES se quejó de que la escritura era enemiga de la memoria, qué diríamos hoy de una función que se asimila con una función inútil. La determinación,  necesaria porque la digitalización favorece la superficialidad  y la recompensa inmediata. Releer, volver atrás en lo leído, es más fácil en el libro tradicional, incluso para lectores avezados como muestra la propia experiencia de la autora.

Los datos de los informes PISA sobre la pérdida de la capacidad de comprensión lectora y la erosión de la empatía en nuestros jóvenes, se correlacionan con una pérdida sustancial de la lectura en soporte libro y del imparable avance de los medios digitales, con la pérdida de la lectura profunda como consecuencia. La necesidad de articular un bilingüismo analógico-digital, con preponderancia del primero en los años precoces de la vida, es la lección que hay que extraer de esta admirable lección que nos da M. WOLF. A partir de su séptima carta, el input pedagógico adquiere preponderancia y creo que es una guía sugestiva para padres, docentes y psicólogos, ofertando datos de cómo construir ese cerebro bilingüe, primero con la base de lo analógico, después con la consolidación paralela y simbiótica con lo digital. Un libro extraordinario.


MIGUEL ÁNGEL DE UÑA MATEOS

Publicado en la revista "Encuentros" nº 66 de Abril de 2021

 

 



[1] Parte de su formación la hizo en la prestigiosa y estimulante Universidad de Notre Dame. Los cerebros de muchas de sus hermanas han tenido un relevante papel en la investigación de la E. de Alzheimer

[2] Sobre mi mesa un libro no menos interesante: “La civilización de la memoria de pez. Pequeño tratado sobre el mercado de la atención” BRUNO PATINO Alianza Edit. 2020

lunes, 22 de marzo de 2021

 En la muerte del poeta ADAM ZAGAJEWSKI


Hijo de la Europa caníbal que animó la guerra civil europea que supusieron las dos guerras mundiales. Nacido en Leópolis-Lemberg- Lvolv-L'viv- que así se ha llamado en el Imperio Austro-Húngaro, Polonia, la URSS y Ucrania, a quien pertenece en este momento. Una ciudad centroeuropea, "austríaca", que asistió a brutales batallas entre rusos y austrohúngaros por su posesión durante la I Guerra Mundial;  una depuración de polacos tras su ocupación por la URSS en 1939; una de las mayores matanzas "artesanales" de judíos a manos de ucranianos y polacos cuando los alemanes la ocuparon en 1941; a la matanza de 200.000 judíos en masacres indiscriminadas u ordenadas en el campo de Belzec. Tras la ocupación por las tropas soviéticas en 1944, extrañamente con su precioso casco histórico casi intacto, se adscribió a la República Soviética de Ucrania y se expulsó a todos los polacos que residían todavía en ella. Herch Lauperpacht y David Lemkin, padres de la penalización internacional del Holocausto, fueron hijos, judíos, de la que fue  vibrante ciudad hasta que empezó su drama (hay que leer el imprescindible Calle Este-Oeste de Philippe Sand)

Adam Zagajewski nació en Junio de 1945, hijo de polacos y con ellos tuvo que abandonar la ciudad para para residir en la Polonia independiente (sic) surgida tras la II Guerra Mundial. Poeta desde siempre, militante contra el totalitarismo desde el primer momento en que toma conciencia de la sociedad en que vive, comprometido con la libertad colectiva e individual. Pero su poesía es otra cosa que "poesía política". Y en el envidiable bilingüismo de los centroeuropeos, su obra bascula desde su exilio en Estados Unidos, en polaco y en inglés. Incluso poetiza en inglés, el momento bisagra que supone el 11 de Septiembre de 2001. Premio Príncesa de Asturias de 2017, consideraba que la cultura europea era su verdadera patria.  


A mí mismo en mis memorias

Fluye, fluye, nube gris,
se abre la flor de la peonía,
nada te une ya a esta tierra,
nada te une ya a este cielo.

Delira en la canícula el jardín,
un gato da bostezos en el porche.
Caminas por la calle de los tilos
en flor, de qué ciudad, lo ignoras,

en qué país, no lo recuerdas.
Brillan livianos los estorninos,
la noche se aproxima suavemente,
juegan al escondite los capullos de las rosas.

Eres tan sólo un sueño, una imagen,
sólo un anhelo eres.
Cuando te vayas, como las nubes,
se teñirá de bronce tu recuerdo.

Y rondarás los ríos
y las sombras de los árboles,
pero naufragarás en la tierra, en la tierra, en la tierra.

Canción del emigrado

 En ciudades ajenas venimos al mundo
y las llamamos patria, mas breve es
el tiempo concedido para admirar sus muros y sus torres.
Caminamos de este a oeste, ante nosotros rueda
el gran aro del sol
ardiente, a través del cual, como en el circo,
salta ágilmente un león domado. En ciudades extrañas
contemplamos las obras de viejos maestros
y, sin asombro, en añejos cuadros vemos
nuestros propios rostros. Habíamos existido
antes, e incluso conocíamos el sufrimiento,
nos faltaban tan sólo las palabras. En la iglesia
ortodoxa de París los últimos rusos blancos,
encanecidos, rezan a Dios, varios lustros
más joven que ellos y, como ellos,
impotente. En ciudades ajenas
permaneceremos, como los árboles, como las piedras.

Habla más suave

Habla más suave: eres mayor que aquel
que fuiste tanto tiempo; eres mayor
que tú mismo y sigues sin saber
qué es la ausencia, el oro, la poesía.

El agua sucia anegó la calle; una tormenta breve
sacudió esta ciudad plana, adormecida.
Cada tormenta es un adiós, cientos de fotógrafos
parecen sobrevolarnos, inmortalizar con flash
segundos de miedo y pánico.

Sabes qué es el duelo, la desesperación
violenta que ahoga el ritmo cardiaco y el futuro.
Entre extraños llorabas, en un moderno almacén
donde el dinero, ágil, sin cesar, circulaba.

Has visto Venecia, y Siena, y en los lienzos, en la calle,
jovencísimas, tristes Madonnas que ansiaban ser
muchachas normales y bailar en carnaval.

Has visto incluso pequeñas urbes, nada bonitas,
gente vieja extenuada por el sufrimiento y el tiempo.
Ojos de santos morenos brillando en iconos
medievales, ojos ardientes de bestias salvajes.

Entre los dedos cogías guijarros de la playa La Galere,
y de pronto sentías por ellos una inmensa ternura,
por ellos y por el pino frágil, por todos los que allí
estuvieron contigo y por el mar,
que aunque potente, es tan solitario.

Una ternura inmensa, como si fuésemos huérfanos
de la misma casa, para siempre apartados los unos de los otros,
condenados a breves momentos de visitas
en las frías cárceles de la actualidad.

Habla más suave: ya no eres joven,
el éxtasis ha de pactar con semanas de ayuno,
has de elegir y abandonar, dar largas

y hablar extensamente con embajadores de secos países
y labios cuarteados, has de esperar,
escribir cartas, leer libros de quinientas páginas.
Habla más suave. No abandones la poesía.

Oda a la suavidad

Los amaneceres son ciegos como gatitos.
Las uñas crecen confiadamente, aún
saben qué tocarán. Suaves
son los sueños y la ternura como niebla
suspendida sobre nosotros, igual que la campana de Sigismundo
antes que el frío la abrazase.

Vaporetto

En el bolsillo de la cazadora encuentras
un pasaje azul para el vaporetto
(il biglietto, non cedibile).

El billete azul, poco mayor
que un sello de la República de Togo,
te promete un cambio, un viaje.

Se derrite la laca en el recuerdo,
se deshiela la almendra de la nieve alpina.
Ahora puede empezar la expedición.

Estás en Texas, en la tierra llana,
entre los robles eternamente verdes,
que no recuerdan nada.

Por canales estrechos navegarás
con !»alemas, a contracorriente;
y hallarás glaciares y grisura.

El billete reza: corsa semplice,
pero no menciona el desierto,
la monotonía del gravoso mar,

el deseo, el aduanero malicioso,
que no te espera sólo a ti,
islas de indiferencia y de cenizas.

Navegarás largamente. Quizás llegues
allí donde descansa el erizo de Venecia,
agua, encajes y oro.

Quizás llegues allí donde se alzan
las rojas torres de Venecia, torres fieles,
agujas de un compás perdido en el océano.

Traducción de Elzbieta Bortkiewicz

miércoles, 17 de marzo de 2021

 LA GUERRA DE LOS POBRES 

ÉRIC VUILLARD 

TUSQUETS EDITORES. COLECCIÓN ANDANZAS  BARCELONA SEPTIEMBRE 2020

Se encuentra en la Biblioteca Pública de Huesca

Y como coda EL ORDEN DEL DÍA y 14 DE JULIO del mismo autor y GEORGES DUBY como reverso. 


Leí con verdadero placer, y desasosiego, El orden del día, la explicación de como los poderes económicos  alemanes propiciaron la ascensión al poder de la hidra nazi, con la cual hicieron pingües negocios hasta el último día. Como una obra de teatro clásico, unidad de espacio, tiempo y acción, todo ocurre en un discreto palacete, en un día y un marco narrativo único, pero se extiende hacia un futuro que hoy conocemos,  pero que en ese momento solo se conocía en lo que tenía de totalitario por parte de sus protagonistas. Hoy también conocemos, que gracias a la precoz Guerra Fría comenzada en el Departamento de Estado norteamericano cuando todavía sus boys se dejaban la vida en las Ardenas, todos los protagonistas de El orden del día se fueron de rositas, tras pagar un precio irrisorio por sus fechorías, la mayor, la narrada en ese magnífico libro. Marta Gellhorn, la mujer que supo abandonar a Hemingway, cuando entró en Alemania como corresponsal de guerra, no encontró ni un solo nazi entre sus entrevistados. Klaus Mann, entre otros motivos, se quitó la vida ante la miseria moral del pueblo alemán, tan contaminado como los protagonistas de El orden del día. Un gran libro.

Leí con verdadero placer, y desasosiego, 14 de Julio, una exposición periodística, en el mejor sentido del término, de un día que marcó el destino del mundo, el día en que las masas fueron capaces de mantener su protagonismo durante el suficiente tiempo como lograr, al cabo de muchas batallas perdidas, sus derechos tuvieran un reconocimiento,  todo lo parcial que queramos, que ha logrado consolidar los modelos democráticos que hoy disfrutamos. Nuevamente unidad de tiempo, apenas unas horas, de lugar, la Bastilla como símbolo del poder despótico, y acción, la destrucción de ese símbolo sin tener conciencia de su pleno significado. En este caso, los protagonistas, una masa de la que se dan nombres, pequeñas trayectorias, suma de voluntades con biografías menores. Conocemos los grandes nombres de la Revolución Francesa, pero no fueron esos los que estuvieron con el pueblo ante los muros de la Bastilla. Desasosiego, porque tras el 14 de Julio, ¿cuántos de los que estuvieron ante los muros de la Bastilla, protagonizaron las matanzas de Septiembre?. ¿Cuántas de las que estuvieron ante los muros de la Bastilla, tricotaban a los pies del cadalso?. Porque eso también existió, el 14 de Julio tiene un haz y un envés, y en este caso es el Terror, el gulag y su sinónimo como se diga en chino o en camboyano. En todo caso, 14 de Julio un gran libro.

Con La guerra de los pobres tengo un problema. Las obras de  Éric Vuillard se han convertido en superventas, sobre todo desde que le dieran el Goncourt por El orden del día. y tengo dificultades con los superventas, es un problema personal y tendré que investigar-me por ello, más allá de la envidia que supone el éxito del otro. Ha elegido como tema el protagonismo de las masas campesinas y artesanales alemanas a través de lo sucedido en 1524 en la llamada Guerra de los Campesinos Alemanes, que acabó con una derrota total y una matanza sin precedentes (se habla de más de 100.000 muertos) en las duras represiones que siguieron a los múltiples levantamientos campesinos y artesanales que constelan la historia del bajo medioevo europeo. Nuevamente las masas en acción, en un tiempo limitado de un par de años, en una localización que afecta el centro y sur de Alemania con extensión a zonas hoy suizas y austríacas. Unidad de acción, romper el orden social existente en base a un mandato bíblico, exigente de una dosis de violencia brutal, incluso contextualizada en la época. existe un protagonista, Thomas Müntzer que agita la vindicación de la masa, con un mesianismo suicida y posiblemente enloquecido. Si  Alonso Quijano enloquece leyendo libros de caballería, Thomas Müntzer, como tantos otros en el inicio de la Reforma, enloquecen en le tránsito disociado del Antiguo y el Nuevo Testamento. Pero en este caso, la filiación de Éric Vuillard, es todavía más unilateral que las ofertada en las dos obras anteriores. No hay  desasosiego en su elección. Un libro que hay que leer, es muy fácil hacerlo,  pero que nada aporta en mi criterio, salvo para los constructores de superventas.

 Y ese es para mí el problema de esta última "obrita" poco más de 90 páginas de letra grande y grandes espacios. Una obra para leer  en un recorrido de metro, elijo la T3 entre el  Boulevard Victor-Pont de Garigliano  y la Porte de Ivry, me pongo parisino en estos tiempos en que solo podemos viajar con la imaginación. Me parece una concesión a  la miseria intelectual de nuestros tiempos. Obras breves, militantes si es posible, sin aparato crítico aunque se trate de ciencia (sic) histórica. Uno, que desdichadamente tiene ya algunos años, echa de menos la brevedad jugosa de George Duby, aquellas pequeñas obras maestras, Guillermo el Mariscal, El domingo de Bouvines, El caballero, la mujer y el Cura. Qué lejos de esos ejemplos está La guerra de los pobres. Los elogios de la crítica oficial me temo que no hará recobrar una cierta seriedad a Éric Vuillard, aunque espero que algún esclavo le recuerde lo que es en el recorrido del triunfo.

Magnífica la elección de Goya en la portada. 

MIGUEL ÁNGEL DE UÑA 

martes, 16 de marzo de 2021

 

Junichiro Tanizaki: “La gata, Shozo y sus dos mujeres”. Editorial Siruela. 152 págs.

 

Recomendado para amantes de los gatos y, sobre todo, de la buena literatura.

 

Cuenta la situación de un hombre que siente devoción por su gata. Su primera esposa desea obtener “la custodia” de la misma, perdida tras el divorcio, y su nueva cónyuge siente unos celos enfermizos del felino, por lo que desea librarse del animal al precio que sea.

La acción transcurre en el Japón de principios del siglo XX y, como casi todo en su cultura, cuanto más sencilla es la superficie de la trama, más extravagante es el fondo.

Leyendo cada página sentía que lanzaba una piedrecita al agua, imposible detener las ondas multiplicándose pero ¿quién sería tan loco de intentarlo?

HERMI DIONIS 

 

EL HOMBRE DE LA BATA ROJA JULIAN BARNES  ANAGRAMA 2021  Ejemplar en la Biblioteca Pública de Huesca  A través de la vida de Samuel Pozzi, el...