lunes, 28 de febrero de 2022

EL HOMBRE DE LA BATA ROJA

JULIAN BARNES 

ANAGRAMA 2021 

Ejemplar en la Biblioteca Pública de Huesca 


A través de la vida de Samuel Pozzi, el creador de la Ginecología en Francia, un médico ligado a las élites intelectuales, políticas y artísticas del fin de siécle parisino, Julian Barnes hace una panorámica vibrante de la época, pero utilizando el tono decadente que supone a una parte importante de los protagonistas de su historia. De forma periférica toda la intelectualidad francesa, y parte la británica, pasan como sombras más o menos densas por la narración cuyo eje no deja de ser el mundano médico que posa para Singer Sargent en bata roja y pose propia de la seguridad con la se inaugura la época, con todas sus contradicciones, el progreso enfrentado a la religión cerril, la hipocresía que enfrenta leyes con costumbre en lo sexual, con una libertad consentida que avanza sin saberlo, pero pretendiéndolo, al abismo de la Gran Guerra. El final de Pozzi es paradignático del fin de la época, inundada de sangre en las trincheras de Yprés o de Verdún.

Un gran libro para leer en estas tardes melancólicas de este invierno que no se va en el calendario, pero que ya se anuncia en la ventanas. 

 

ENFERMEDAD Y LITERATURA

 

PESTE

Datada como sustantio en 1410 en Tratado de la epidemia y la pestilencia  de A, Velasco de Taranto, derivado del latín pestis –enfermedad contagiosa, peste-. Acepción de enfermedad epidémica contagiosa y que provoca una gran mortandad y, en particular la causada por la bacteria Yersinia Pestis y caracterizada por la parición de fiebre, escalofríos, naúseas, cefalea, debilidad y bubones en diversas partes del cuerpo. A partir del Siglo XIX se adjetiva como bubónica o bubonosa, neumónica o pulmonar y septicémica.

Persona o hecho nocivo o perjudicia l//Epidemia // Plaga // Pestilencia // Veneno //Olor fuerte y desagradable  pestilente o apestoso// Proliferación de seres vivos de la misma especie que causan graves daños // Abundancia excesiva de algo que se considera negativo // Decir, echar, hablar  pestes (de alguien o de algo) // Huir como de peste

Peste Amarilla// Peste Fría (cólera) // Peste Blanca (tuberculosis)

En el curso de la historia se han datado múltiples episodios de “peste” (no todas ellas conincidentes con la Yersinia pestis), entendidos como botes epidémicos catastróficos, dando lugar a cambios, económicos, sociales, culturales, provocando retrocesos o saltos históricos, teniendo gran importancia en el devenir de la humanidad. Por ejemplo la peste que afecta a Atenas narrada por Tucídices, significó el fin de la primacía de la democracia ateniense en el mundo helénico. La peste que sacudió al Imperio Romano durante los Antoninos, supone la quiebra demográfica y económica que facilita las invasiones “bárbaras”. La peste de Justiniano (esta sí, bubónica) que afectó al Imperio Bizantino durante dos siglos, supuso un derrumbe demográfico y social, que explica la rapidez y extensión de las conquistas árabes en el siglo VII.

Muy posiblemente el Renacimiento y el final del mundo feudal, hubieran sido diferentes sin la extrema mortandad que provocó en Europa la Peste Negra. El mundo moderno aceleró su presencia gracias a los cambios económicos, sociales,  culturales y de costumbres que provocó la peste a partir de 1348 y que no abandonó Europa hasta el siglo XVIII.  La persistencia y brutalidad de las pestes sufridas en la Península Ibérica (1596, 1649 que mató a más de 60000 personas, el 50% de la población en Sevilla), unidas a las que asolaron Lombardía (1629-31) y Nápoles, puedan explicar una parte significativa de la decadencia de los Austrias menores. La peste de Londres, mató a 100.000 personas en Londres, y cifras elevadísimas en Viena (1679), Marsella (1720) o Messina (1743). Luego desapareció como problema epidémico en Europa, para ser reemplazada por viruela, tifus, tuberculosis y la sempiterna malaria. Pero siguió laminando poblaciones en China e India.

LA PESTE EN LA LITERATURA

      Las Guerras del Peloponeso         TUCÍDIDES  Afectó a Atenas entre 429-426 a.C y mató a un terció de la población. Tucídides no solo habla de los daños materiales, también de los morales sobre los atenienses.

      El Decamerón                              GIOVANNI BOCACCIO  Su trasfondo es la Peste Negra de 1348. Algunos estudios hablan de la pérdida del 70% de los habitantes den Florencia

      Diario del año de la peste             DANIEL DEFOE   La peste mató a más de 100.000 personas entre 1665-1666. Narración en primera persona.

      La máscara de la peste roja          EDGAR A. POE

      Los novios                                      ALESSANDRO MANZONI  con el trasfonodo de la peste que asoló Lombardía y el Véneto en 1629-1631 y mató a más de 300.000 personas

      La columna infame                      ALESSANSRO MANZONI  cuenta como dos inocentes fueron ajuticiados como “untadores pestífesros”

      La peste                                          ALBERT CAMUS     metáfora de la peste parda del nazismo 

Laurus                                           EVGUENI VODOLAZKIN            

LA PESTE EN EL CINE

      El séptimo sello                             INGMAR BEGMAN

      La peste                                         LUIS PUENZO

      Muerte negra                                CHRISTOPHER SMITH

      Pánico en las calles                      ELIA KAZAN

      El Médico                                      PHILLIPS STALER

      Los señores del acero                   PAUL VERHOEVEN

 

SÍFILIS o LÚES

Enfermedad infecciosa de curso crónico transmitida principalmente por contacto sexual, producida por el Traponema (o Espiroqueta)  Pallidum. En 1905 F. Schaudin observa por primera vez la Espiroqueta Palida. En 1913 Hideyo Noguchi lo descubre en el cerebro de los pacientes con Neurosífilis, el último período en la evolución de la enfermedad. También son muy graves las alteraciones vasculares que provoca

. Existen diferentes hipótesis sobre su inicio en Europa, pero es evidente que es conocida y se generaliza después de la vuelta del primer viaje de Colón, lo que da una relación causal a su extensión epidémica. Pero ésta se produce tras el abandono de los ejércitos franceses de Nápoles en 1494. En su retirada, extendieron el mal por toda Europa, concomitante con la gonorrea. Morbilidad y mortalidad muy importantes en los primeros 40 años de la pandemia (posiblemente 5 millones de europeos murieron), estabilizándose la sintomatología en el cuadro que conocemos hacia 1550. En sus denominaciones primeras, demostró una gran capacidad xenófoba: Morbo gálico o mal francés para los italianos y españoles; mal napolitano para los franceses; mal polaco para los rusos; mal alemán para los polacos: mal castellano para portugueses y neerlandeses; enfermedad cristiana para los turcos, mal chino para los japoneses.

Ya en el año 1498 el médico español Francisco López de Villalobos, en uno de sus libros  habla de la novedad y gravedad de esta afección (enfermedad de las buvas):

 

Fue una pestilencia no vista jamás

en metro ni en prosa ni en sciencia ni estoria

muy mala y perversa y cruel sin compas

muy contagiosa y muy suzia en demás

muy brava y con quien no se alcança vitoria

laquai hazeal hombre indispuesto y gibado

la quai en mancar y en doler tiene extremos

la qual escurce –oscurece- el color aclarado

es muy gran vellaca y assi acomençado

por el mas vellaco lugar que tenemos»

Sífilis es un término creado en 1531 por el médico y poeta veronés Girolamo Fracastoro en su poema Syphilis sive morbus gallicus. Consolidó el término en su De contagione et contagiosis morbis 1546. Dada su infectabilidad por vía sexual había sido descrita por Jacques de Bethencourt como Morbus veneréis en 1527. Se impone de forma generalizada el tratamiento con mercuriales (empleado por los árabes para lesiones dermatológicas), que provoca gravísimos efectos secundarios. Se utilizaban  en fricciones, emplastos, lavados y sobre todo en fumigaciones (la estufa), también en píldoras e inyecciones. También tuvo predicamento el Guayaco (Palo Santo). Se utilizaron los mercuriales hasta que en 1901, Paul Erlich descubre el Salvarsán (na arsenical) un tratamiento efectivo bastante efectivo. La penicilina a partir de 1943, pareció capaz de erradicar la enfermedad.

La creciente urbanización y la pobreza, hizo que muchas mujeres tuvieran que dedicarse a la prostitución. Se calcula que el 20% de la población femenina de Londres en los tiempos dikensianos ejercían la prostitución, lo que conllevó un grado extremo de infección entre la población de todos los estratos sociales. Los manicomios, extendidos en el siglo XIX, se llenaron de pacientes afectos de sífilis terciaria (afectaba al 30% de los que se infectaban) y de sifilíticos congénitos.

Literatos, compositores, artistas plásticos, políticos, como el Marqués de Sade, F. Schubert, G. Donizetti, C. Baudelaire, Jules Goncourt, P. Verlaine, Guy de Maupassant, V. Van Gogh, P.Gauguin, F. Nietzche, Karen Blixen, A. Lincoln y su mujer Mary Todd… entre muchos vieron su vida acortada o condicionada por la sífilis.

PELICULAS RELACIONADAS CON LA SÍFILIS .

CAUTIVO DEL DESEO                     John Cronwell 1934  Bette Davis moría en la película de sífilis, pero el Código Hays, forzó que su muerte fuera por tuberculosis

SHIZUNANARU KETTO                  Akira  Kurosawa 1949

MEMORIAS DE ÁFRICA                  Pollack  1985

EL EXPERIMENTO TUSKEGGE      Joseph Sergent 1997

EL LIBERTINO                                  Laurance Dunmore 2004

RED DE CONTAGIO                         Tom McLoughlin  2004

LA RONDA                                       Max Ophüls

 

TUBERCULOSIS  // TBC  // TISIS // PESTE BLANCA // MAL DEL REY

Término derivado del griego phythysis con significado de “consunción” (Hipócrates circa 450 a.C). El término Tuberculosis se debe a Johan L. Schönlein profesor de Zurich (1839)

Se trata de una infección bacteriana producida por el Mycobacterium Tuberculosis (Bacilo de KOCH) que afecta fundamentalmente a los pulmones. Se contagia por vía aérea y es posiblemente la enfermedad infecciosa más prevalente en el mundo, con cifras elevadísimas todavía hoy en los países del Tercer Mundo. Aunque la forma de presentación clásica es la pulmonar y pleurítica, puede afectar a la práctica totalidad de órganos. El cuadro clínico suele ser de presentación insidiosa  con fiebre –vespertina-, cansancio, anorexia, pérdida de peso, sudoración nocturna, tos, expectoración purulenta o sanguinolenta…Es la forma contagiosa de la tuberculosis

Se descubre TB en restos óseos del Neolítico y en momias egipcias e incas . Tal vez Amenophis IV (Akhenaton) y Nefertiti murieran de tuberculosis. Bien conocida en India, donde descubren la importancia del clima en su curación, y en China. Para Hipócrates es una enfermedad hereditaria, mientras que para Galeno es una enfermedad transisible. Lucrecio da una pauta que sigue manteniéndose en la actualidad  “difícil de diagnosticar y fácil de tratar en sus primeras fases; fácil de diagnosticar y difícil de tratar en su etapa final”. Areteo de Capaocia (coetáneo de Galeno) describe de forma muy objetiva la infección.

En Europa sufre un aumento exponencial de casos con la urbanización y la degradación de condiciones vitales durante la Revolución Industrial. Se convierte en la enfermedad romántica por autonomasia, ante la afectación de figuras señeras de la poesía o la música romántica, y su vinculación con la creatividad. Pero la mortalidad era de 11/10.000 en los Campos Eliseos, mientras que era  104/10.000 en el barrio de Saint Antoine, el barrio proletario de París. Su extensión epidémica dio lugar a la creación de los sanatorios antituberculosos apartir de las teorías de Hermnn Brehmer que abre su primer santorio en Görbersdorf en los Alpes silesios. Con pocas variaciones se mantuvo el tratamiento en todos los países que los implantaron: aire puro, sol, reposo y comida muy abundante. A su vez los sanatorios antituberculosos dieron lugar a una subespecie de literatura, cuyo culmen es “La montaña mágica” de Thomas Mann

LITERATURA EN TORNO A LA TUBERCULOSIS

La muerte de Moliére a causa de una hemoptisis masiva

La dama de las camelias                                 ALEJANDO DUMAS hijo

La historia de San Michele                             AXEL MUNTHE 

La verdad sobre el caso del señor Valdemar               EDGAR A. POE

La presencia de la tuberculosis en                  FIODOR DOSTOIEVSKY

“Los miserables” y la muerte de Fantine        VICTOR HUGO

“Pabellón de reposo”                                                  CAMILO .J. CELA

El jardinero infiel                                            JOHN LE CARRÉ

La enfermedad y sus metáforas                                 SUSAN SONTAG

 

 

PELÍCULAS RELACIONADAS CON LA TUBERCULOSIS

 

MARGARITTE GAUTIER                             George Cukor  1936

LA CANCIÓN DE BERNARDETTE             Henry King 1943

JANE EYRE                                                               Robert Stevenson 1943

EL ÁNGEL BORRACHO                                          Akira Kurosawa 1948

TERESITA DEL NIÑO JESÚS                                   André Haguet 1952

DUELO DE TITANES                                                           John Sturges 1957

DÓNDE VAS ALFONSO XII?                                              Luis César Amadori 1958

ALFIE                                                                                    Lewis Gilbert  1966

COWBOY DE MEDIANOCHE                                 John Schlesinger  1969

VIVA LA MUERTE                                                   Fernando Arrabal 1971

AMARGO DESPERTAR                                            Vittorio De Sica  1973

LA MONTAÑA MÁGICA                                         Hans Geissendórfer 1982

EL AVENTUTERO DE MEDIANOCHE                   Clint Eatswood 1998

VIGO (Historia de una pasión)                                              Julien Temple 1998

MODIGLIANI                                                                        Mick Davis   2004

EL JARDINERO INFIEL                                           Fernando Meirelles 2005

 

Todo un conjunto de personajes han muerto prematuramente o han visto condicionada su vida de forma grave a causa de la tubercuolosis

Políticos: Carlos IX, Luis XIII, Napoleón II (el Aguilucho) de Francia; Alfonso XII; Bolívar

Músicos y artistas plásticos: Chopín, Paganini, Midgliani

Literatos: Novalis, Keats, Leopardi, Bécquer, Chéjov, Miguel Hernandez, Chéjov, Kafka, Orwell

Ensayistas y científicos: Ramanujan, Schrödinger, Simone Weil

Artistas: Vivian Leigh

Santas: Sta. Teresita de Lisieux, Sta. Rosa de Lima, Bernardette Soubirou

Médicos: Bichat, Laennec

lunes, 27 de diciembre de 2021

 

EL TELAR MÁGICO DE LA MENTE. MI VIDA EN LA NEUROCIENCIA.

JOAQUÍN M. FUSTER

Prólogo de JOSÉ ANTONIO MARINA

ARIEL. Barcelona  Octubre 2020

Ejemplar disponible en la Biblioteca Pública de Huesca

Publicado en la Revista "Encuentros" Diciembre 2021 por MIGUEL ÁNGEL DE UÑA ,MATEOS 


 

Llego tarde este libro, pero creo que precisa una encendida recomendación. Es difícil aunar los calificativos riguroso y delicioso  criticando  un libro. Éste, los merece, desde el imprescindible prólogo de Marina, hasta su punto final, logrando que la dificultad del recorrido que se oferta desde la más puntera investigación cerebral, se vea aliviada por la narración de una vida nada excepcional, pero capaz de transmitir entusiasmo por la obra bien hecha,  por los muchos que participan en su construcción, demostrando una naturaleza personal sensible, educada (en el sentido “antiguo” del término) y generosa. El autor, hermano del cardiólogo Valentín Fuster, tan importante como él, pero mucho menos conocido (¡ay, el atavismo que rodea al corazón!), ha desarrollado su labor como neurocientífico en instituciones universitarias norteamericanas. A sus 90 años cree llegado el momento de la recapitulación biográfica, dando una lección de cómo se puede hablar de su papel en  los descubrimientos neurológicos del último siglo, sin darse la desmedida importancia habitual en estos narcisistas tiempos, aún mostrando su orgullo por el reconocimiento que ha tenido su obra, la falsa modestia no es uno de sus vicios.

Un recorrido desde la temprana curiosidad por la conducta humana que provocaban los pacientes de su padre, psiquiatra barcelonés con un pequeño hospital privado, donde vivía con la familia, a la atención suscitada por los dibujos de Cajal que veía en  la biblioteca paterna y a la inteligente asociación que hace de esas precoces curiosidades,  con las ideas de  Luis Vives, aprendidas con el rigor de un colegio de jesuitas en la posguerra. La “asociación” de distintas funciones de la mente, presente en el humanista valenciano, será el hilo conductor para Joaquín Fuster en su búsqueda científica de instrumentos que permitan explicar la complejidad de los procesos mentales. Y como Vives, dará a la atención y a la memoria, tan denostadas hoy, “un papel central para la funcionalidad mental: aprendizaje, retención de experiencias, imaginación, recuerdo, razonamiento, emoción, educación, arte y vida social”. Todo su trabajo científico, sus descubrimientos instrumentales para facilitar la investigación, le ha llevado a ser uno de los principales investigadores del papel integrador de la corteza prefrontal, con su sutil aparato activador-inhibidor, de los mecanismos íntimos de la memoria de trabajo, que él prefiere llamar “operante” con buen criterio, de los componentes de hacen de la atención el elemento, con la memoria, que permite una interacción con el medio ambiente, logrando el desarrollo  del mecanismo de percepción-acción, que es la plasmación teórica de sus investigaciones sobre el funcionamiento de la conducta.

Tuvo descaro para escribir a Horace Magoun (descubridor con Moruzzi de la función activadora de la Formación Reticular), consiguiendo una invitación para emprender carrera investigadora en California, codeándose con la pléyade de investigadores de todos los campos que han aportado conocimiento a la neurología, a la genética, a la inteligencia artificial en los últimos sesenta años: Magoun, James Olds, Arnold Scheibel, Otto Creutzfeldt, Sam Weimberg, Louis West, Walter Freemann, Francis Crick y los miembros del exclusivo y prestigioso Club Helmholtz….Su interés ha sido la neurociencia, pero en su camino ha sentido atracción por el psicoanálisis, dado que el inconsciente es una de las memorias, las alteraciones conductuales relacionadas con la psicodelia (Aldous Huxley se interesó por sus investigaciones), por la medicina psicosomática, reconociendo su deuda con Rof Carballo, nunca ha dejado de ejercer la clínica psiquiátrica  ni ha dejado de mostrar interés por la pedadogía….Una de sus páginas más amenas habla de cómo investiga la ausencia de cefaleas en el pájaro carpintero o del conocimiento de la faceta “psicológica” del nobel economista Frederich Hayek, con quien mantiene relación y cuyo “El orden sensorial” ha traducido al español. La posibilidad brindada por Horace Magoun para trabajar en la dinámica California, le libró de la fosilizada universidad española (no ha mejorado demasiado),  proporcionándole una experiencia de asociación –su palabra favorita- con mentes abiertas a la integración de conocimientos y de recursos en la consecución de objetivos, algo que solo las sociedades abiertas son capaces de facilitar. El crecimiento de Fuster como neurocientífico es paralelo al de los centros de actividad teóricos e instrumentales que han hecho de la costa oeste norteamericana el polo tecnológico más importante de nuestro tiempo. Y eso también lo sabe reflejar la cordial narración de Joaquín Fuster, sirviendo de enseñanza para quien quiera abandonar la estrechez endogámica que empobrece la investigación en nuestros lares. Un libro, lección de la última investigación neurológica, de la historia de la neurología en su conjunto y sobre todo,  una lección de vida.

lunes, 13 de diciembre de 2021

 

La maldad según Dostoievski

“Hay secretos que confesamos a unas pocas personas, otros que no confesamos a nadie y nos atormentan en la clandestinidad, y aquellos que, como la maldad, pueblan las profundidades más recónditas y escondidas del alma”, escribe el ruso en “Memorias del subsuelo”


Fiódor Dostoievski, según Vasily Perov (1872)
Fiódor Dostoievski, según Vasily Perov (1872)

¿Por qué nos hacemos daño los unos a los otros?

Para Dostoievski, la maldad era un secreto inconfesable. Decía en Memorias del subsuelo que hay secretos que confesamos a unas pocas personas, otros que no confesamos a nadie y nos atormentan en la clandestinidad, y aquellos que, como la maldad, pueblan las profundidades más recónditas y escondidas del alma.

La humillación y el orgullo

En gran medida, la maldad y el odio proceden de la ofensa y la humillación, de un orgullo herido. Al escribir sobre Dostoievski, el escritor André Gide apreciaba que “la humildad abre las puertas del paraíso; la humillación las del infierno”.

El orgullo implica el ansia de superioridad y es el núcleo moral del narcisismo, del que brotan la indiferencia hacia el sufrimiento ajeno y el menosprecio. La herida en el orgullo desencadena frustraciones y resentimientos que roen la conciencia.

Sufrir vejaciones y ver arrebatada la dignidad pueden ser la antesala para el surgimiento de ignominias y ruindades. Una sociedad que humilla multiplica las maldades entre los humillados. El odio engendra odio y la miseria material puede conducir a la miseria moral, como leemos en Humillados y ofendidos.

En El diabloGiovanni Papini observaba que “quien está más alto también está más sujeto a la soberbia”. Y si Lucifer fue castigado por su orgullo, “sepultado y confinado en las ilimitadas oscuridades de la soledad y del odio”, ¿qué pensar del deseo ilimitado de estar cada vez más arriba?, ¿de fundamentar nuestras vidas en el éxito, la parásita ambición y la envidia, y temer el fracaso más que nada?

El desprecio

En Crimen y castigo, la altivez y el endiosamiento hacían que Raskolnikof no tuviese reparos a la hora de asesinar a una anciana por considerarla un obstáculo en su camino.

Para la maldad, los demás no son sino instrumentos que se oponen a sus fines, cosas que hay que sacrificar para alcanzar el éxito. Se les desprecia porque no se les reconoce como seres humanos, sino como objetos de los que servirnos. Y quien desprecia se siente superior, experimenta un placer voluptuoso al ejercer dominio.

La filósofa Hannah Arendt
La filósofa Hannah Arendt

Incluso la maldad y el desprecio absoluto de los demás pueden banalizarse y hacerse cotidianos. La maldad puede convertirse en una rutina a cumplir, como explicaba la filósofa Hannah Arendt a propósito del paroxismo del mal que fue el nazismo.

Y ese desprecio desmedido también era lo que, en el cuento “Vlas”, hacía que dos campesinos pugnaran por la hazaña de cometer la fechoría más vil. Lo que los impulsaba era “la necesidad de llegar al límite, de ansiar sensaciones fuertes que conduzcan al abismo”.

El aburrimiento y la libertad

Si no tuviésemos libertad para decidir cómo somos, no existiría la maldad, tampoco la virtud. En los personajes de Dostoievski se libra la cruenta lucha interior que nace de la capacidad de elegir nuestro destino.

Y en ocasiones se elige la infamia, aunque sea para salir de la rutina. Tal vez sea esa necesidad de romper con la monotonía lo que nos lleve a la lucha con los demás. Tal vez así se justifique esa tendencia nuestra al rechazo del reposo y la tranquilidad. Tal vez porque gran parte de las maldades nacen del aburrimiento, porque prefiramos la ocasión de hacer el mal a la de no hacer nada. Y tal vez por eso decía Blaise Pascal: “Todo el mal humano proviene de una sola causa, la incapacidad del hombre para quedarse quieto en una habitación”.

Elegimos lo abyecto seducidos por la fascinación de la transgresión, de lo que contraviene la norma y la ley. Leemos en Los hermanos Karamazov: “No hay nada más seductor para el hombre que el libre albedrío, pero también nada más doloroso”. En este sentido, los personajes de Dostoievski se emparentan con la filosofía existencialista de Jean Paul Sartre: “Estamos condenados a ser libres”.

Ilustración de "Dr. Jekyll y Mr. Hyde", la obra de Robert Louis Stevenson
Ilustración de "Dr. Jekyll y Mr. Hyde", la obra de Robert Louis Stevenson

Amor y odio

Los personajes de Dostoievski nunca son planos ni superficiales. Atisbamos en ellos la profunda y paradójica dualidad del ser humano, su compleja contradicción, porque confluyen en una sola persona dos caracteres opuestos e indisolubles: el bien y el mal.

Así es como, en Los demonios, el personaje de Stavroguin señala que siente igual satisfacción al desear hacer una buena acción que al desear el mal. Los extremos se tocan y la belleza acaba por fundirse con lo grotesco.

En Dostoievski, la virtud y la maldad son simultáneas. Así lo leíamos en Doctor Jekyll y Mr. Hyde, de Robert Louis Stevenson: en una sola persona hallamos la contradicción del cielo y el infierno, la luz y la sombra de los claroscuros de Rembrandt.

Se trata de la oposición entre una inclinación a la unión y el ansia de destrucción. Es lo que Sigmund Freud llamaba Eros y Thanatos: pulsión de vida y de muerte.

Antes que nada, Dostoievski buscaba la plenitud, la vida infinita. Por ello mismo le resultaba insoportable dejar de lado su dimensión perversa y envilecida. Habría sido algo así como despojarlo de una de sus partes fundamentales. Sus personajes se arrojan al precipicio moral, a la crueldad y al libertinaje de la maldad. Y así lo advertía el escritor Stefan Zweig: “Vivir correctamente significa para él vivir intensamente y vivirlo todo, lo bueno y lo malo a la vez, y en sus formas más intensas y embriagadoras”.

Franz Kafka
Franz Kafka

Dostoievski exploró esos abismos de la perversidad en toda su crudeza. Revelaba la verdad secreta de la maldad, ese lado que nadie quiere mirar cara a cara. Su lectura no resulta fácil ni cómoda, exige el compromiso afectivo del lector. Puede ser que lo que nos descubra no sea en efecto de nuestro agrado, que incluso nos repugne. Pero, como observaba Kafka, “un libro debe ser el hacha que rompa el mar helado dentro de nosotros”. Y, sin duda, Dostoievski provoca una turbación interior en quienes se atrevan a leerlo.

Un sueño

Leemos en su novela El idiota que hemos nacido para hacernos sufrir los unos a los otros. No obstante, en El sueño de un hombre ridículo, quizá el más bello de sus cuentos, un hombre al borde del suicidio sueña un mundo de armonía desprovisto de inhumanas bajezas. Y aunque sea una ilusión utópica, un paraíso inalcanzable dada nuestra naturaleza, ese “hombre ridículo” al que no le importaba nada ni nadie acaba por decir: “No quiero ni puedo creer que el mal sea una condición normal en las personas”.

*El autor es profesor de Teoría de la Comunicación en la Universidad de Castilla-La Mancha

martes, 7 de diciembre de 2021

 DOCE CÉSARES. La representación del poder desde el mundo antiguo hasta la actualidad 

MARY BEARD

Edit. CRÍTICA 

Disponible en la Biblioteca Pública de Huesca. 


Un problema para un historiador es ponerse de moda. No para su cuenta corriente, pero sí para su ética. Porque se ve obligado a tirar del chicle hasta que dé de si. Ejemplos como De la Cierva, de Gibson o de Preston, para hablar -desdichadamente- de los dos bandos. A Mary Beard le sucede un poco lo mismo desde que "sus romanos" se han puesto de moda y han laureado su canosa cabeza con todo tipo de premios, entre ellos, la Princesa de Asturias. Y, en mi criterio, hace un esfuerzo por feminizar la Historia Antigua porque es difícil hoy en día no hacerlo, o simplemente porque se lo cree, que es lo que creo de ella. 

Esta última obra es sobre todo un prodigio de erudición, de capacidad de asociar temas, visiones objetivas, conocimientos varios como buena polímata que es, demostrando que viajar, ver museos, colecciones, palacios, siempre y cuando tengas la mente abierta y organizada, tiene el fruto maravilloso de ver a los antiguos como nuestros, de como es posible colocar a César en el comedor de nuestra casa, como si fuera un antepasado. Pero no nos equivoquemos, es una obra erudita, lo cual dificulta la lectura acostumbrada a una ligera divulgación tan frecuente en estos días, comenzando por políticos y comunicadores -que horrible término-, que pasan con dificultad de la contraportada del libro. Hay una parcela "feminista" que es fundamental porque no es frecuente encontrarla en otros textos canónicos sobre la etapa romana y su idealización renacentista. 

Preciosa edición de Crítica con un aparato gráfico perfecto. Internet nos abre la posibilidad de ampliar esas imágenes y disfrutarlas en casi todo su esplendor. La próxima visita a un museo arqueológico será diferente para el que lea este libro. 

jueves, 25 de noviembre de 2021

 AÑOS DE SEQUÍA 

JANE HARPER (novela) // ROBERT CONOLLY (película) 


Aprovechando que ponen la película "Años de sequía", aprovecho para recomendar encarecidamente la novela de JANE HARPER. Una novela aparentemente "negra" pero con una trama que nos lleva a un contenido dramático que podemos definir como clásico, puesto que se inscribe en la calidad descriptiva que esperamos de los grandes de la novela decimonónica. Los sentimientos humanos universales, capaces de movilizarnos desde un cerrado valle europeo a una abrasada estepa en las antípodas.  Personajes condicionados y a la vez aplastados por el medio, en cuyas debilidades y grandezas encontramos ecos de tragedia griega. un flash back perfectamente tramado  qué, a pesar de su complejidad, hace fácil el seguimiento de la narración. el lenguaje cinematográfico se adapta como un guante a la novela y sus dos horas de duración (la película) no se hacen tan largas como suelen ser las plúmbeas producciones a que nos han acostumbrado las plataformas que determinan nuestra vida. Hay que aprovechar la película para leer la novela, releer en mi caso y disfrutar de una gran novela, que trasciende el género. 

Ayer, Día del Espectador, horario de las 22.15. Estoy solo en la sala de cine, solo. Leo hoy unas declaraciones de Víctor Erice sobre el fin del cine que hemos conocido, las uterinas salas que han educado a cuatro generaciones. Ayer me dí cuenta que tengo que decir adiós a todo eso. 

jueves, 11 de noviembre de 2021

 

LUDWIG WITTGENSTEIN 

Uno de los personajes más fascinantes del Siglo XX, perteneciente a una familia que acumuló una mitología, viviendo (y muriendo) en el período más exultante de la Europa de la primera mitad del siglo XX. Sembró "su libro" en el año axial de 1922  


Wittgenstein en el horizonte

  • Cuando se cumplen 70 años de la muerte de Ludwig Wittgenstein resulta llamativo el eco de su figura en diferentes círculos culturales, ajenos a la Academia Filosófica dedicada a investigar en el ágora universitaria la racionalidad de su pensamiento
  • "La literatura sobre Wittgenstein se sigue acumulando. ¿Qué tiene este hombre, cuya filosofía puede ser tan exigente y tan técnica, que fascina a tal grado a la imaginación artística?", se pregunta el crítico británico Terry Eagleton

Publicada el 05/11/2021 a las 06:00
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Ludwig Wittgenstein.

Ludwig Wittgenstein.

1.

Al cumplirse los 70 años del deceso de Ludwig Wittgenstein (1889-1951) resulta llamativo el eco de su figura en diferentes círculos culturales, ajenos a la Academia Filosófica dedicada a investigar en el ágora universitaria la racionalidad de su pensamiento. El crítico británico Terry Eagleton reconoce en los años 90 del pasado siglo que:

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"La literatura sobre L. Wittgenstein se sigue acumulando. ¿Qué tiene este hombre, cuya filosofía puede ser tan exigente y tan técnica, que fascina a tal grado a la imaginación artística? Frege es un filósofo de filósofos, Bertrand Rusell la imagen popular del sabio, y Sartre la idea mediática de un intelectual; pero Wittgenstein es el filósofo de los poetas y los compositores, de los dramaturgos y los novelistas, y fragmentos de su poderoso Tractatus se han llevado incluso a la música".


Las contribuciones literario-culturales sobre este pensador se han ensanchado de un modo especial con el tiempo. Ray Monk en su estudio El deber de un genio apunta que con el paso de los años es posible enumerar un amplio repertorio de eventos respecto a Wittgenstein: desde obras estéticas hasta inspiraciones artísticas en determinados pintores. Podemos señalar, además, que en 1989, en Bruselas, se ha llevado a cabo una amplia exposición plástica cuyo contenido se presentaba bajo el título Ludwig Wittgenstein y el arte del siglo veinte, teniendo cabida en ella determinadas figuras representativas de la creación y el pensamiento actual. Incluso en el cine el filósofo ha alcanzado cierta resonancia gracias a la película filmada por el director británico Derek Jarman, antes de fallecer de sida. Su película, titulada Wittgenstein, obtuvo comentarios elogiosos no sólo en revistas de crítica cinematográfica, sino también en la revista teológica La civiltá cattolica, destacando los contenidos intelectuales de la temática existente en el fin.

A partir de 1989, conmemoración del centenario de su nacimiento, el pensamiento de Wittgenstein logra un eco particular en ámbitos especialmente filosóficos. En congresos y seminarios analíticos y continentales se descubren con mayor claridad aspectos tradicionalmente oscuros del Tractatus, y se pone a un alcance más próximo a nosotros materiales de su obra póstuma, como Investigaciones filosóficas, Zettel, Los cuadernos azul y marrón, Observaciones sobre los fundamentos de las matemáticas, etcétera. En España se ha divulgado y traducido a este filósofo gracias sobre todo a dos investigadores: Javier Sádaba (Conocer Wittgenstein y su obra, Wittgenstein. Observaciones a la Rama Dorada de Frazer, etcétera) e Isidoro Reguera (La miseria de la razón, Wittgenstein. Diario Filosófico 1914-1916, El feliz absurdo de la ética. El Wittgenstein místico). Desde América Latina son notables los trabajos de impronta wittgensteiniana gracias a los estudios del mexicano Alejandro Tomasini (Lenguaje y antimetafísica, Los atomismos lógicos de Wittgenstein y Russell) y desde fuera del espacio anglosajón tenemos a Jacques Bouveresse con su estudio Wittgenstein. La modernidad, el progreso y al decadencia.

Esta serie de antecedentes facilitan valorar la existencia de una interesante "masa" documental en torno a Wittgenstein hoy. Sin embargo, su carisma y sus materiales nos impiden ver reducido a Wittgenstein a un ámbito puramente académico, para el consumo de los eruditos. Por las causas que sea es un pensador que –a pesar de las teorizaciones abstractas de su pensamiento y de la oscuridad que han producido algunos de sus críticos– ha salido de los marcos institucionales de la filosofía, despertando un interés muy particular en escritores y artistas. En este sentido, se considera que el atractivo que despierta Wittgenstein no es tanto por su filosofía como por el perfil de su propia vida y personalidad, y es precisamente de estas cuestiones de lo que se ocupa Bruce Duffy a lo largo de 680 páginas en El mundo tal como lo encontré.

2.

Cuando Thomas Bernhard escribió El sobrino de Wittgenstein (1982) y Corrección (1975), con dificultad podría imaginarse que con ambos trabajos plantaba las primeras semillas de carácter novelístico respecto a la figura del filósofo Ludwig Wittgenstein. Es una primera narrativa interesante inspirada en el pensador, que se prolonga en este libro de Bruce Duffy traducido al castellano, titulado El mundo tal como lo encontré.

Es una obra que tematiza de forma admirable capítulos de la existencia de Wittgenstein, especialmente sus relaciones afectivo-intelectuales con el filósofo moral Moore y con Bertrand Russell. La relación de Wittgenstein con estos personajes es, en cierto modo, el "tronco" principal que estructura esta novela. A partir de esta base se despliegan eventos particulares en la vida de pensador: sus vicisitudes acerca de la participación en la Primera Guerra, sus intensas y contradictorias relaciones con su hermana Gretl, la "fuga mundi" a Noruega, su amistad con David Pinsent, etcétera. Todo ello a la luz de un mundo en crisis y de la paulatina decadencia que va sufriendo una de las empresas familiares más ricas de Europa, como es la industria del acero de los Wittgenstein. En este sentido cabe señalar una anécdota, no señalada en el libro pero archiconocida: cuando el autor del Tractatus se transforma en un rico heredero de estos bienes metalúrgicos, entrega parte del dinero a sus hermanas y otras cantidades a artistas necesitados (Trakl, Kokoschka, Rilke), pero no a los pobres de Viena porque "el dinero les puede corromper, en cambio sus familiares son irrecuperables". Como sugiere Dreffy, la renuncia al dinero es una actitud ética que tiene que ver con Tolstoi.

Además, el analista Wilhelm Baum considera que, para evitar malentendidos respecto a su apellido y riquezas, Wittgenstein "hasta su muerte vivió de manera muy modesta en una pobreza voluntaria, elegida por él mismo". Este asunto de la pobreza del filósofo y su mal entendimiento con el dinero no siempre está bien tratado en el libro de Duffy; es un aspecto algo lateral en la obra.

Con todo, no todo es ficción en esta notable novela. Es un asunto que el propio autor señala al comienzo de libro, sugiriendo que existen espacios donde se entrecruzan lo biográfico, lo histórico y la ficción. Creemos que las fuentes documentales básicas a las que ha recurrido el autor para proporcionar un sostén adecuado a la novela pueden ser las Cartas de Wittgenstein a Russell, Keynes y Moore, el Esbozo biográfico de Norman MalcolmWittgenstein, de W. W. Bartley, y Conversaciones con Wittgenstein, de Rush Rhees. Pero es indudable que existen otra serie de materiales empleados por Duffy para la elaboración definitiva de El mundo tal como lo encontré.

Para un lector que desee examinar una perspectiva cabal de lo que narra este escritor puede resultar interesante leer La Viena de Wittgenstein de A. Janik y S. Toulmin, y El deber de un genio del mencionado Ray Monk. Son antecedentes documentales histórico-biográficos muy importantes que pueden permitir ver y considerar con ojos mucho más verosímiles la excentricidad en ciertas cosas de la vida de Wittgenstein, y además iluminan el panorama ideológico-político reinante en los distintos años que se mueve el filósofo austriaco entre Cambridge, Austria y Noruega, entre su docencia escolar con los niños en los Alpes austríacos, y entre su viaje a Rusia en 1935 y su retorno a Inglaterra. También puede percibirse qué pasa con Austria a propósito del Anschluss.

3.

Como hemos sugerido, todos éstos son aspectos del libro de Duffy desarrollados con especial atención, pero también resultan llamativos en este autor exámenes internos respecto a Wittgenstein en su novela: son asuntos introspectivos a propósito de una cierta ambigüedad sexual del filósofo, y otros a raíz de la permanente negación de Wittgenstein de proclamar sus orígenes judíos. Son especialmente estos escrúpulos respecto a su "judaidad" lo que conduce a Duffy a titular un capítulo Confesión, donde se retrata cómo Wittgenstein se libera de este problema moral que le resultaba vergonzoso. Es conocido por estudiosos del sabio vienés (y también por Duffy) que este malestar interno respecto a "lo judío" en Wittgenstein proviene de sus atentas lecturas de Sexo y carácter del notable y genial Otto Weininger, suicidado en 1903. Son introspecciones bien elaboradas por Duffy, y con ellas nos transmite lo más vivencial del filósofo respecto a inquietudes anímico-sicológicas. Con todo, quedan en cierta penumbra otras reflexiones y problemas que sabemos que afectaron al pensador en momentos decisivos de su vida (su ética respecto al dinero y la herencia paterna, su indecisa vocación entre ingeniero, matemático y filósofo, la elección de amistades). Algunos de estos aspectos podrían haber quedado bien ensamblados con sus criterios relativos a sus antecedentes judíos y los de su sexualidad.

Pero, como hemos dicho, no es la novela un itinerario estricto de la vida del genio vienés, y por lo tanto, se pueden perdonar tales carencias argumentativas. Pero aun así parece que Duffy se resiste a introducir problemáticas religiosas en la existencia de nuestro filósofo, aun cuando hoy se considera que Wittgenstein es un místico destacado del siglo XX, sobre todo indirectamente promotor de cierta Teología Negativa (cuya racionalidad considera que es más lo que no sabemos de Dios que lo que sabemos de Él) derivada del Tractatus. La falta de elementos analítico-narrativos propios de esta naturaleza de cosas en capítulos del libro – por ejemplo, cuando existen polémicas entre Wittgenstein y Russell cuando son maestros de niños, o bien cuando Moore visita a nuestro filósofo en Noruega sin que en largas conversaciones se hable de "Dios" o de "fe" – nos hace perder ciertas expectativas respecto a una singular "inteligencia creyente" que siempre estuvo en ciernes en Wittgenstein (Con razón ha llegado a preguntarse Isidoro Reguera si fue un místico o un religioso atormentado). La posible relación de Wittgenstein con la metafísica de Dios, siempre resulta evocada en el libro de un modo secularizado (o sea, muy poco especulativo, es decir, al revés de lo que podría pensarse si alguien se acerca a una novela como esta donde se logra reproducir cierta estructura mental del propio Wittgenstein).

4.

La elección que hace Wittgenstein de sus pocas amistades queda especialmente reflejada en capítulos del texto. Son personalidades carentes de apoyos y afectos, en cierto modo marginales, donde al parecer la presencia del propio filósofo suple tales carencias, proporcionando una verdadera integridad a tales personajes.

Son figuras como un tal MaxFrancis Skinner o David Pinsent (ambos históricamente existentes) que acompañan a nuestro protagonista a lo largo de sus diversos viajes intereuropeos, aconsejándoles con interés que abandonen (o no se acerquen) a la filosofía y se dediquen en la vida a cosas prácticas. Son recomendaciones típicas de Wittgenstein. Según el biógrafo Ray Monk, son criterios que obedecen en términos histórico-personales al propio pensador, ya que durante toda su vida su conducta buscaba ensamblar de forma acorde en sí mismo la importancia de las labores práctico-manuales (jardinero, arquitecto, enfermero, maestro).

Respecto a esa elección por tal clase de amigos existe algo particular en Wittgenstein. Ben Ami Scharfstein en su obra Los filósofos y sus vidas. Para una historia sicológica de la Filosofía declara que el sabio austriaco "se veía a sí mismo en ellos y tenía ideas para curarles. Puesto que se veía a sí mismo en sus discípulos intentaba, mediante su dominio, demostrase a sí mismo su paternidad, es decir, su superioridad, y su capacidad para guiarse y mejorarse a sí mismo".

Ante ambas perspectivas humanas del pensador (renuncia a lo filosófico y elección de discípulos) Duffy retrata un Wittgenstein especialmente frugal y espartano en su forma de vivir –salvo esas etapas de sensualidad y cierta promiscuidad que se le atribuyen en Viena después de la guerra– donde pueda encarnarse con cierto sentido y lógica el "ligero de equipaje" de Machado y el ideal de la simplicidad tolstoiana.

En este sentido, existen páginas en el libro donde quedan especialmente retratadas las sensaciones de soledad del filósofo, bien por la incomprensión que producen sus ideas en el entorno humano que le toca vivir (en el frente de guerra, en Cambridge, en los Alpes, con amistades de familiares, etcétera) o bien por cierto orgullo existente en su personalidad (contra el cual siempre lucha), causando determinados malestares en MooreRussellLady Ottoline (amante de Russell) y otros.

Junto a estas características, en esta voluminosa novela afloran otras cualidades (y defectos) de Wittgenstein. En conjunto permiten "desacralizar" de un modo muy interesante a una figura en la que ha predominado tanto la incomprensión de los pasos que él dió en su vida, como la aparente ininteligibilidad de su pensamiento. Duffy ofrece un camino a los lectores que permite reconciliar y esclarecer el contenido vital de tales dimensiones, al calor de los 70 años de su muerte (en Cambridge, el 29 de abril de 1951).

 

* Mario Boero Vargas pertenece a la Sociedad Española de Ciencias de las Religiones, y es autor de una trilogía sobre el pensador Ludwig Wittgenstein

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