domingo, 28 de febrero de 2021

 YO ACUSO

ÉMILE ZOLA

AUSTRAL ESENCIALES 2021 


    Son estos, tiempos de filisteísmo. Sobre todo de lo que ANNA ARENDT denominó "filisteísmo cultural".  Acertada definición de la pensadora alemana, "para todo ese conjunto de personas que utilizan los bienes culturales como instrumentos al servicio de su propio ascenso social. Son quienes tienen cierto interés por la cultura, con el fin de nutrir pasiones sociales y la búsqueda de poder y del prestigio. Son quienes consagran el estudio a 'obras' únicamente para sscar un beneficio simbólico y una posición social que creen superior. Son intelectuales snobs que utilizan el arte como moneda de cambio para distinguirse y pertenecer a las clases dirigentes. Este proceso narcisista se pone en marcha cuando por ejemplo un filisteísta cultural instruye a aotro individuo, sobre la noción desconocida por este último. Es en ese momento que él tendrá la imprsión de brillar a los ojos del otro y suscitar su admiración. Ese mecanismo social será efectuado bajo la máscara de hacerlo desinteresadamente". 

    He copiado ese largo párrafo de la denostada Wikipedia, certera en este caso, para describir al conjunto de juntapalabras que han decidido constituirse en intelectuales orgánicos del poder, en los obligados abajofirmantes, agarrándose a cualquier farola que se les ofrezca con un mensaje políticamente correcto. Describe a la perfección a los panfletistas llenos de odio, que por gorgojear rimas asonantes, se constituyen en voceros de la libertad (de expresión). 

    La lección de ZOLA es imperecedera. Él sí combatió por la verdad y la justicia, él sí fue una víctima de la libertad de expresión. Él supo denunciar sin odio, con la razón como vector, con el único ánimo de hacer una sociedad mejor, basada en los principios ciudadanos de la libertad, la igualdad y la fraternidad. Ni siquiera en su victoria (más moral que real) denigró, insultó a los que le persiguieron, multaron, maltrataron, exiliaron. Él sí se jugó su libertad, y puede que su vida, por defender a un inocente, porque esa acción garantizaba que la justicia se unía indisolublemente a la libertad. Que lección en estos tiempos de trapicheo por un puesto en el Consejo General del Poder Judicial. Pero nuestros políticos prefieren las series a ZOLA.

    Pagamos en este momento la victoria pírrica de ZOLA. La fractura de la sociedad francesa en dos mitades, dreyfuístas y antidrefuystas, polarizó la política francesa hasta que la derrota en la II Guerra Mundial, colocó a esa sociedad ante el espejo deforme del petainismo. El antisemitismo cuajó en una sociedad qué, mayoritariamente,  miró para otro lado cuando los judíos fueron llevados al Velódromo para ser gaseados un poco más tarde, la complicidad necesaria para la Shoah. THEODOR HERZL advirtió premonitoriamente que el esfuerzo de los judíos por la integración, fue un espejismo de una Ilustración moribunda,  y el sionismo tuvo una razón de ser. Y con el sionismo, nació un nuevo nacionalismo del cual los palestinos son sus víctimas desde 1948. Y todavía seguimos, solo ayer con el primer bombardeo de la era BIDEN  en Siria.  

    Como advertís, es un tono enfadado el mío. No puede ser de otro modo, cuando veo que ZOLA y el "YO ACUSO" (un gran cambio del titular por parte de CLEMANCEAU) sigue estando vigente más de 120 años después. Y por la desesperanza de que pueda surgir otro ZOLA en estos tiempos de filisteísmo. 

MIGUEL ÁNGEL DE UÑA MATEOS

sábado, 20 de febrero de 2021

 VESANIA 

KRIS VAN STEENBERGE

NARRATIVA ACANTILADO 2020


Loable el intento de varias editoriales por dar a conocer a todo un conjunto de autores que escriben en "neerlandés", en particular de autores belgas que escriben en flamenco o directamente en holandés (al igual que se está haciendo con las balcánicas). Fueron muchos años de aplastamiento por el glamouroso francés, y ahora, el nacionalismo flamenco parece estar cobrando su revancha, con el beneficio de dar a conocer una ignota literatura, al menos en traducciones en español. Mi experiencia con esa literatura me lleva a ser indiferente ante una pretenciosa novela como es "Voluntad" de JEROEN OLYSLAEGUERS (Círculo de Lectores), pero a glosar con agrado la novela de KRIS VAN STEENBERGE. Tal vez la diferencia está en la "modernidad" narrativa del primero y el "clasicismo decimonónico" del segundo. Porque es una novela clásica, en el sentido más restringido del término, que podría firmar un Turguénev o un Zola. Cuatro personajes, con tendencia al arquetipo, elaboran cada uno su discurso para dar una imagen caleidoscópica de la realidad. La subjetividad de cada uno enriquece la de los demás para darnos un marco real de una sociedad en proceso de cambio, abocada a la hecatombe sin saberlo, personal y social. Porque sin ser una novela de guerra, la I Guerra Mundial, sufrida por Bélgica como víctima propiciatoria, es el vector que da medida épica a los personajes. E

Es una primera novela y peca de ambición y de ingenuidad. Podía tener mejor final, pero no se puede pedir todo a unas buenas cuantas horas de lectura, con el correlato de descubrir un mundo que en mi imaginario se quedó en aquella "Invasión" de MAXANCE VAN DER MEERCH, francés de Flandes, una continuidad de paisaje, de las gentes y de su sufrimiento que nos oferta KRIS VAN STEENBERGE en su novela. En mi criterio, lo mejor de la novela es su "clasicismo", su vinculación a los grandes gracias a quienes aprendimos a amar la literatura. 

sábado, 6 de febrero de 2021

LOS EUROPEOS. Tres vidas y el nacimiento de  la cultura cosmopolita.

ORLANDO FIGES

TAURUS 2020. Ejemplar disponible en la Biblioteca Pública de Huesca


    La maestría de ORLANDO FIGES (más que demostrada en sus obras sobre la cultura rusa, la Revolución Bolchevique y sus consecuencias) se demuestra en esta obra, en la cual, a través de la vida de Pauline Viardot, su marido Louis Viardot e Iván Turguenev, se hace un recorrido de la cultura europea durante todo el siglo XIX, el siglo de la emancipación burguesa y de la definición del artista en la nueva sociedad. En mi criterio el resumen de sus apasionantes vidas, se resume en la anécdota de Turguénev en su lecho de muerte, recién fallecido Louis Viardot. Turguénev, dicta a Pauline la que sería su última obra literaria: lo hace en ruso, francés, alemán, italiano y español, lenguas que ambos habían aprendido a través de su rica experiencia vital. Tal vez no haya habido europeos tan cabales como ellos. Y tal vez por ello, la cultura española apenas llena un párrafo en sus más de quinientas páginas, a pesar del origen español de Pauline Viardot 

    Pauline Viardot, nacida García Sitches, fue hermana de la malograda Malibrán y de Manuel García, el más importante maestro de canto de su tiempo (e inventor del laringoscopio). Mezzoprano que dio la primacía  al bel canto en toda Europa. Compositora de valía, postergada por la negación del genio musical en las mujeres. Madre de cuatro hijos, todos ellos notables. Animadora cultural allí donde iba. Fea, pero arrebatadora, con Turguénev a sus pies toda la vida, con Gounod, Berlioz y tantos otros gracias a su voz y a su inteligencia. Louis Viardot, hispanista antes de que existiera el vocablo, empresario, editor, pero sobre todo hombre de convicciones mas allá de lo habitual en los tiempos fenicios del II Imperio y en la III República, nacida de las cenizas de la Comuna. Turguénev, uno de los grandes de la Edad de Oro rusa. Un trío en el pleno sentido de la palabra, sin perder jamas la compostura, haciendo de la amistad una religión por encima de otras pasiones.  Pauline cerrando los ojos de Turguénev pocos meses después de haber cerrado los de Louis Viardot, y sin traicionar a ninguno de los dos. 

    Y de fondo toda la cultura europea, con la sinceridad de las cartas, miles en el caso de Turguénev, con la duda sobre las memorias interesadas. El papel del artista, luchando por su autonomía económica, por definir su papel en la sociedad burguesa, abandonando el mecenazgo para entrar en el mercado de la opinión pública, la lucha por los derechos de autor, por la garantía de los derechos de su obra en todos los países por igual. Era más dura la pelea por sus intereses con editores y marchantes depredadores, que con la censura. En el comienzo del siglo, los artistas son conocidos, apreciados, por una minoría de la que dependen. El ferrocarril, las nuevos inventos que abaratan la edición, la alfabetización creciente, el deseo ilustrado o suntuario de la clase media.... es el camino para explicar porqué  tras la muerte de Victor Hugo se reúnan millones de franceses para acompañarle hasta el Panteón, para que el cadáver de Turguénev sea acompañado desde París hasta San Petersburgo por multitudes. Solo unos años antes, la muerte de Flaubert reunió a un centenar de personas en su funeral. 

    Europa fue posible durante el siglo XIX hasta que el nacionalismo, alimentado en la guerra franco-alemana de 1870, comenzó a germinar en una cabeza de Medusa cuyas consecuencias todavía estamos pagando. El "caso Dreyfus" fue tal vez el segundo hito en ese camino de perdición. Se primó la cultura "nacional" sobre el cosmopolitismo europeo y la utopía de una cultura europea quebró con inusitada facilidad tras el crimen de Sarajevo, aunque el espíritu que animaba a Pauline, Louis e Iván ya estaba tocado de muerte sin que lo percibieran. El libro es un friso del intento, y la constatación triste de que no fue posible, de que la anécdota que comentaba al principio, no sería factible en el futuro. Y repito, triste el  no lugar de la cultura española a pesar del origen  español y del amor a lo español de sus protagonistas principales. 

MIGUEL ÁNGEL DE UÑA  

 


lunes, 1 de febrero de 2021

 LOS DÍAS DEL CAÚCASO 

BANINE 

SIRUELA NUEVOS TIEMPOS 


    Umm El-Banu Äsâdullayeva nació y creció en el seno de la más acaudalada familia azerbayana (azerí)  de Bakú, enriquecida hasta el pasmo por el petróleo y por el deseo del imperio ruso de integrar a las aristocracias de las recién adquiridas provincias caucásicas. Emigrada a Francia tras un corto idilio con el poder soviético que acabó reconstruyendo en gran medida el imperio zarista, emigró a Francia donde supo vivir de su elegancia natural como modelo, y de sus amigos cuando el tiempo deterioró sus encantos. Fue una más de los cientos de miles de emigrados rusos, una nueva sal de la tierra europea y norteamericana entre las dos guerras mundiales, unos nuevos judíos contemporáneos. Como tantos otros en sus circunstancias, decidió modificar su nombre y ser conocida como Banine.

    La  nómina de amigos habla de la importancia del personaje: la destructora Teffi, el oráculo de la emigración rusa en París; el filósofo Bardayev; el primer premio Nobel ruso, Iván Bunín; el gran poeta ruso Balmont tan hispanófilo; la indefinible pero maravillosa Marina Tsvaéteva; Margueritte Yourcenar; Paul Eluard a través de su matrimonio con la avida dollars Gala; con Nikos Kazantzakis; con André Malraux. Fue amiga y traductora de un equivocado pero inmenso escritor, Ernst Jünger que siendo inspirador del nazismo supo ser antinazi y crear monumentos como "Tempestades de Acero". 

    En 1947 publicó este libro de  ¿memorias?, ¿novela? sobre los menos de 20 años que pasó en su Azerbayán natal, como hija de los plutócratas petroleros, todavía musulmanes y en permanente tensión entre el mundo tradicional (encarnado por la figura de su abuela, una matriarca de tragedia griega) y la apertura que significaba lo ruso en su "período de plata" económico, social y artístico. Una tensión que solo podía solventarse con el sometimiento o la abierta rebelión con su coste, que vive en alguna de sus hermanas o sus parientes próximos. Los felices años de lujos y criados, se vieron rotos por la I Guerra Mundial y las lealtades cruzadas entre el enemigo pero hermano turco, y el imperio ruso que había cuajado de contradicciones su alma. La Revolución de Octubre trajo primero una conmoción imposible de asumir, para seguirse de un periodo de un Azerbaiyán "libre", una estructura con pies de barro en la que describe el enfrentamiento que todavía sigue en nuestros días entre azerbayanos y armenios. Cuando el poder soviético reconstruye todo el espacio transcaucásico integrándolo en la URSS, Banine, con solo 15 años hace una opción que solo puede dictar el amor romántico, enamorarse de un comisario, el prototipo de quien había arruinado su mundo.

     Cuando no sigue su destino, el deber familiar pesa demasiado, logra a a través de un matrimonio demasiado asimétrico, la liberación de su padre y se abre la posibilidad de la emigración. Son las mejores páginas de sus ¿memorias-novela?, aquellas que nos acercan a la persona y a la situación cultural e histórica a la que tiene que enfrentarse una adolescente que nos deja atónitos con su capacidad de lucha y de afrontamiento de una situación que hoy es impensable para la inmensa mayoría de nuestros adolescentes, empeñados en un cómodo peterpanismo. 

    Al final fue la emigración a una Francia que le dio años de bienestar material para seguir otros muchos de dependencia de sus amigos. No es extraño, este libro habla de una persona valiente, autónoma, incapaz de rendirse, paradigma de la inteligencia como capacidad de adaptación, sensual y capaz de ser dueña de su sexualidad.  

     "Los días del Caúcaso" ha tardado en traducirse al español. Lo ha merecido. No es un gran libro, pero es un buen libro, que puede leerse como una novela donde la heroína se tapa con la capa de los recuerdos y las emociones propios. Y que nos habla de conflcitos que cien años después siguen vivos, rompiendo vidas, rompiendo esperanzas, invitando al exilio, como el de Banine.  

MIGUEL ÁNGEL DE UÑA MATEOS 

EL HOMBRE DE LA BATA ROJA JULIAN BARNES  ANAGRAMA 2021  Ejemplar en la Biblioteca Pública de Huesca  A través de la vida de Samuel Pozzi, el...