COMO POLVO EN EL VIENTO
LEONARDO PADURA
TUSQUETS 2021
S e encuentra en la Biblioteca Pública de Huesca
MIGUEL ÁNGEL DE UÑA
Me ha pasado con esta extensísima novela (669 páginas) lo que atribuyen al mayor somarda de la literatura hispánica, BORGES, respecto a "Cien años de soledad": "una gran novela....pero tal vez hubiera bastado con cincuenta años..." (más o menos literal). Una gran novela sobre el exilio, sobre la hipocresía que se impone en un régimen dictatorial sobre todo el conjunto de las relaciones humanas, sobre la decadencia de las ilusiones juveniles. Un conjunto de personajes no demasiado extenso, lo que facilita la lectura de la novela, estereotipos de todas las psicologías que caben en un grupo de jóvenes amigos. Pero sin perder de vista que el contexto donde se mueven está trufado de delaciones, de dudas y al final, en casi todos ellos la certeza de que solo la huida es la solución. Una débil trama policíaca, lo que me ha parecido más flojo por obvio, es el hilo conductor de la novela, pero son sus personajes los que le dan urdimbre, los que dan una lectura existencialista al texto, el regusto de la inevitable derrota, sean cuales sean los caminos emprendidos. Salvo el puntal del grupo, que lo es desde el comienzo hasta el final, como no una mujer que como una Penélope moderna teje y desteje con la experiencia de los otros, dando sentido "existencial" a todos ellos. Solo el demasiado peso que da Padura al azar, borra ese tono filosófico que quiere dar a su novela, para hacerla un poco más ligera, propia de un gran serial latino, que en el fondo es lo que es.
En mi criterio, le sobra a la novela adjetivos, palabras buscadas para dar un hálito poético a la narración, no la búsqueda de la " mot juste" que vindicaba Flaubert, sino el artificio a lo RUBÉN DARÍO del que, en mi criterio, peca toda la obra y hace que le sobren descripciones y da igual que sea para un paisaje, para una comida (ay, cuanto daño hizo Vázquez Montalbán) o para un encuentro sexual, de los muchos que tiene la novela. Me dan ganas de pensar que el régimen castrista se ha mantenido tantos años porque dejaba follar a troche y moche, siguiendo el principio reichiano de que el orgasmo articula la paz social. Franco no aprendió la lección y así le fue (eso sí después de muerto).
Me pregunto si la novela se puede leer en Cuba. Por cierto, encuentren el rejonazo que le propina a Zoé Valdés.
Recomendable para las largas noches de invierno que nos esperan tras el inminente cambio de hora.
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