La Boyarda Morózova de Vasili Súrikov. Noble, partidaria de los viejos creyentes, contraria a las reformas litúrgicas de Nikon apoyada por Pedro I. Fue arrestada en 1671 (es el motivo del cuadro) y murió de hambre en prisión cuatro años más tarde. Mientras es conducida a prisión levanta, desafiante, los dos dedos con los cuales persignarse, en vez de los tres que imponía la reforma de Nikon
LOS VIEJOS CREYENTES
VASILI PESKOV
Editorial IMPEDIMENTA
Ejemplar disponible en la Biblioteca Municipal de Huesca
Es apasionante el tema de los "niños ferales", supervivientes en los bosques de todas las culturas y de todas las mitologías, Gilgamesh o Rómulo y Remo como ejemplos en nuestros inmediatos referentes culturales. Han dado personajes literarios tan importantes como Tarzán o como Mowgli y obras cinematográficas igualmente notables como El pequeño salvaje de Truffaut, El enigma de Kaspar Hauser de W. Herzog, o la apreciable Entre lobos de Olivares, basado en el hecho real de Marcos Rodríguez Pantoja que vivió en Sierra Morena, totalmente solo entre los 7 y los 19 años, haciendo de una manada de lobos su único referente social. Un reto antropológico, neurolingüístico, sociológico e incluso político en el sentido roussoniano del término.
En Los viejos creyentes, Vasili Peskov da conocimiento del descubrimiento de una familia de "viejos creyentes", una escisión "fundamentalista" diríamos hoy, de la ortodoxia rusa, en una remota región de Siberia. Escondidos en la taiga desde los tiempos de Stalin, una familia de cinco miembros de viejos creyentes han construido su micromundo de salvación, apartándose de un mundo que para ellos significa la perdición. Son descubiertos accidentalmente a finales de los años 70 y a partir de ese momento se mantiene el contacto de V. Peskov con los miembros del grupo, reducidos a dos, padre e hija, dado que los otros tres miembros de la familia fallecen de forma rápida tras la vuelta a la "civilización". Hoy que está tan de moda la palabra resiliencia (en cuanto la han comenzado a manosear los políticos, he comenzado a odiarla), esta es una obra para creer en el término, en la ilimitada capacidad de supervivencia que tiene el ser humano a pesar de las condiciones en que se desarrolle su vida y siempre y cuando no aparezca el victimismo que es la característica de nuestros tiempos, más que líquidos, cobardes. La otra característica de los personajes de esta historia, es la fidelidad a las ideas, la fe inquebrantable, pero sin necesidad de imponerlas a nadie. Todo una lección en estos tiempos pasteleros. Una fuerza interior simplemente admirable y que da un valor literario a estos personajes salidos de la profundidad de la historia, cuando ésta se escribe con fuego, horca y represión.


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